Desde el viaje a Irlanda y el Reino Unido en mayo (ver post anterior) hasta hoy, pasó mucho.
Entre lo más destacado podría incluir nuestros cumpleaños (ambos celebrados en formato de picnic), nuevas amistades, salidas, mucho trabajo, un viaje a la Argentina y–años después de una inolvidable experiencia en la UBA– mi regreso a la docencia. Estuve a cargo de un curso sobre sociología de América Latina para 24 estudiantes universitarios de tercero o cuarto año. La experiencia estuvo bárbara pero quedé muerta. El curso duró un par de meses y daba ocho horas de clase por semana. Lo más difícil, sin embargo, era despertar el interés de los alumnos que en muchos casos cursaban por obligación. Creo que lo que más tiempo me demandó fue reunirme con algunos de ellos después de las clases, responder e-mails y corregir exámenes y trabajos.
Lo cierto es que mi experiencia docente durante el verano, y todo lo otro, en poco tiempo pasó a un segundo plano. Incluso a menos que eso, ya que a principios de junio me enteré de que ¡estaba embarazada!!! Así que si todo sigue como hasta ahora parece que los primeros días de febrero próximo seré mamá de un varón, un pequeñín que en los últimos días está moviéndose muchísimo. Como imaginarán, estoy feliz, feliz, feliz… y (en la semana 26 – algo así como de 6 meses y medio) con una panza enoooorme.
Habíamos pensado viajar a la Argentina para las fiestas de fin de año, sin embargo debimos cambiar de planes porque para entonces ya no me dejarían subir a un avión. Adelantamos entonces la visita para octubre y noviembre –y estas líneas, por lo tanto, las escribo desde la casa de mis padres en Buenos Aires. Una excelente decisión ya que la experiencia como embarazada en Buenos Aires es incomparable a la experiencia como embarazada en Nueva York pero eso lo dejo para otro post.
No prometo nada pero trataré de escribir con mayor frecuencia.
Fui a muchos pubs, tomé guiness, té y cocktails, escuché música en vivo, visité ciudades y pueblitos medievales en Clare, Kerry, Galway y Dublin, vi acantilados, caminé por la playa, caminé bajo la lluvia, disfruté unos paisajes increíbles, me dormí en un auto y en un sillón, hice nuevos amigos, fui a dos museos, saqué muchas fotos, dormí en un hostel, visité Dorking y Londres en Inglaterra, me di baños de inmersión, hice de GPS, comí fish and chips, guisos, quesos y pies, me quedé corta de ropa, paseé por ferias, viajé en avión, tren, auto, barco y subte, descansé, bailé con Lean, jugué en la plaza con Juanis y Cata, salté muy alto, fui a pasear por Notting Hill, miré ropa en Camden Town, recorrí Chelsea, Covent Garden, Regent’s Park, Southwark, Hyde Park, Primrose Hill…
y lo mejor de todo, pasé tiempo con M, con amigos, con familia, con mi hermano M y con mi sobrinito Lean que mimé mucho.
Gracias, los extraño mucho.
Foto de los Cliffs of Moher en County Clare, Ireland.
En un par de horas, M y yo partimos rumbo a Dublin. Vamos a distintos lugares de Irlanda y Gran Bretaña a visitar a mi sobrino, mi hermano, su mujer, varios amigos y, por supuesto, también a pasear y descansar.
Actualizaré desde allá. Ahora me voy al aeropuerto.
La conferencia el viernes salió muy bien. Quedamos todos (hasta los veganos) contentos. Incluso fuimos de tragos luego y festejamos el día del trabajador.
El domingo teníamos un picnic en el Central Park pero se canceló por la lluvia y menos mal porque todavía sigue lloviendo. En su lugar hicimos algo así como un “picnic de interiores” en la casa de unos amigos.
Entretanto, el sábado adquirimos una simpatiquísima motoneta. Ya les contaré nuestras historias sobre ruedas.
Resulta que estoy organizando (junto con otros estudiantes) una conferencia para el viernes próximo en mi universidad. Hay muchísimos detalles para tener en cuenta pero venimos bastante bien.
Hoy, sin embargo, nos encontramos con un “temita” que no habíamos contemplado. Al término de la conferencia, y a modo de agradecimiento, llevaremos a cenar a los panelistas y profesores invitados, ya que vienen de otras universidades. En total somos unas veinte personas y, aunque esto es Nueva York, nos costó bastante encontrar un restaurante cercano, lindo, con precios accesibles y que tenga variedad de opciones tanto para omnívoros como para vegetarianos.
Cuando estábamos por concretar la reserva, tres de los invitados nos avisaron que son veganos, y no vegetarianos como habíamos supuesto. Es decir, no comen ningún derivado de animal*. El restaurante dijo que no podía ofrecer esta alternativa. Pero luego de varias idas y venidas (emails, llamados telefónicos) logramos acordar que prepararán tres platos especiales para los comensales veganos.
La cuestión vegana me terminó ocupando toda la mañana… ¿un fanatismo un tanto extremo?
*los veganos tampoco usan derivados de animal en la ropa y otros productos.
Acá estoy. Sigo con mucho frío (mientras escribo escucho en la radio que afuera hay 27 F, casi 3 grados C bajo cero). Que primavera!!!
Pasé el fin de semana en Baltimore* en el estado de Maryland. Fui para una reunión o conferencia de sociología. Es decir, las sociólogos y “aspirantes a” nos nucleamos en un hotel durante unos días para discutir, hablar y compartir la actualidad de la materia. Muchos también aprovechan para reunirse con viejos amigos, conocer una ciudad diferente y escaparse de la rutina.
Fui a varias charlas, algunas interesantes y otras no tanto. Una que me divirtió mucho fue sobre las desigualdades de género. Se armó una discusión sobre qué se puede hacer para cambiar las desigualdades al interior del hogar: las desigualdades entre hombres y mujeres en la división del trabajo (en cuanto al cuidado de los chicos y las responsabilidades domésticas).
¿Cómo hacer para que las mujeres trabajen menos pero que –al mismo tiempo– los hombres lo hagan más? Porque resulta que de acuerdo con varios estudios, hay menos desigualdad hoy en día pero sólo porque las mujeres ya no nos ocupamos tanto como antes. Es decir, los hogares son un despelote. Algo así como que ahora a las mujeres no nos importa demasiado y a los hombres nunca les importó.
También presenté mi trabajo. Creo que estuve bien porque recibí buenos comentarios. Igual, lo mejor fue que M me acompañó.
*Baltimore me gustó. Es una ciudad chica con un puerto relativamente importante. El puerto fue reciclado en la década del 90 y ahora hay hoteles, restaurantes, centros culturales y otros atractivos. Escuché por ahí, no sé cuan cierto es, que el diseño de Puerto Madero en Buenos Aires se inspiró en el de Baltimore.
Hace media hora, a las 6.50am, me tocaron el timbre. Me llama la atención que ya no me sorprenda (ni me asuste) tener que abrir la puerta a esa hora. Era el cartero con un paquete.
Lo que sí me sorprendió fue ver que estaba nevando… a sólo un día de la primavera.
Por mi barrio hay uno de estos misteriosos artefactos, más o menos cada dos cuadras. Hay de varios tipos, algunos muy bonitos y casi decorativos, otros más funcionales. Creo que en inglés los llaman “alarm box” o “emergency box” (caja de alarma o de emergencia) pero no estoy segura. También tengo que averiguar si de hecho funcionan o son de una época anterior a los teléfonos (ni hablar de los celulares).
Similar al anterior pero diferente
Como se ve en la foto, los cuadraditos donde dice “Fire” y “Police” son tapitas que se levantan. Ante una emergencia hay que seguir las instrucciones que están más abajo para informar a la policía o los bomberos. Las instrucciones (en inglés) dicen lo siguiente:
“Para informar sobre una emergencia:
1. levante la tapa
2. presione el botón
3. responda al/la operador/a Debe responder para obtener ayuda.”
Muchos tal vez vieron la película Gorilas en la niebla, si no la vieron se las recomiendo. En la película Sigourney Weaber interpreta a la científica Dian Fossey que dedica su vida a estudiar y proteger los gorilas de montaña en la selva de Ruanda.
Al igual que Sigourney (o mejor dicho, al igual que Dian) mi amiga Roberta junto con su asistente Aylin se fueron a la selva africana (al Congo específicamente) para estudiar los gorilas. En este caso, los gorilas occidentales de llanura. Su idea es pasar un año en la selva estudiando la vocalización de los gorilas. A las curiosos, los invito a conocer el blog que mantienen desde el Congo.
El blog se llama GorillaSound y está en: es http://gorillasound.wildlifedirect.org/
quedaron casas, autos y calles tapados en nieve. Se suspendieron las clases, vuelos, y todo el transporte público funcionó con problemas.
Ahora, el día después del tormentón la ciudad estaba preciosa porque aunque hacía frío, la temperatura subió un poco y la nieve seguía blanca, suave y esponjosa. Y, de a ratos, salió el sol.
Unos amigos estuvieron horas para quitarle la nieve al auto y poder moverlo.
Muchos aprovecharon para hacer un poco de deporte. Salieron con trineos y, al menos una persona, salió a esquiar por el parque.
La mitad del lago, congelado.
Igual, parece que para los patos el agua estaba bien…
Una tormenta de nieve esta madrugada tapó la ciudad. Mientras escribo escucho que un periodista en la tele dice que es “la peor tormenta en tres años… La nieve podría alcanzar hasta 33 centímetros en Nueva York.” Por la ventana se ve precioso.
Las clases en mi universidad se cancelaron pero, por las dudas, la secretaria de mi departamento mandó el siguiente email:
If you don’t already know, due to the snowstorm, classes are cancelled on Monday, 3/2. And, since the university has deemed it’s not safe for students and faculty to come to school, it’s not safe for Sharon, Wanda, or myself to come in either. So, the office will be closed too.
Sleep in and enjoy the storm. See you on Tuesday.
En español:
Por si todavía no lo saben, debido a la tormenta de nieve, las clases se cancelaron el lunes, 2/3. Y, dado que la universidad considera que no es seguro para los estudiantes y los profesores venir a la universidad, tampoco es seguro para las secretarias. Así que la oficina también estará cerrada.
Duerman hasta tarde y disfruten la tormenta. Nos vemos el martes.
Me encanta cocinar. Supongo que los invierno largos y la vida de estudiante/investigadora también ayudan ya que paso horas (días) sin salir de casa. Mi dedicación al tema es tal que mudé mi escritorio a la mesa de la cocina. A M no le encanta (y confieso que los fines puramente estéticos no queda muy bien) pero es muy práctico. Cada vez que me tomo un recreo, doro una cebolla, pelo una papa, hiervo un huevo, etcétera.
La cuestión es que desde hace un buen tiempo estoy “a full” con la cocina natural. Tengo varios libros y lo que hago es comprar algún ingrediente y probar varias recetas diferentes centradas en ese producto (lo hago de este modo porque solo somos dos y acá todos los paquetes son enormes).
Esta semana, por ejemplo, estoy con los garbanzos. Anoche hice unas hamburguesas de garbanzos que quedaron riquísimas (con garbanzos también cociné unas ensaladas, hummus, un revuelto con espinaca y los usé en sopas… pero lo dejo para otros posts).
Para quien tenga ganas de probar las hamburguesas, acá les paso la receta:
Ingredientes
2 ½ tazas de garbanzos (ya cocinados o de lata)
1 taza de pan rallado (también puede ser harina integral)
½ taza de cilantro picado (ojo que no es igual al perejil)
1 Cebolla picada
4 huevos
Cáscara rallada de un limón
1 taza de brócoli picado
sal y pimienta
Preparación
Triturar (mezclar, procesar) los huevos, los garbanzos y la sal en un bol hasta que queden tipo pasta. Agregar el cilantro, la cebolla, la ralladura de limón y el brócoli. Mezclar todos los ingredientes y agregar el pan rallado. Esperar unos minutos hasta que absorba un poco de la humedad de los otros ingredientes y mezclar todo.
Con esa mezcolanza se pueden armar las hamburguesas para poner en una fuente con un poquitito de aceite y al horno. Unos minutos de cada lado y listo!
Para acompañarlas puede ser más brócoli, alguna ensalda, puré de calabaza y/o papa, o lo que sea…
Para las hamburguesas me inspiré en la receta del libro Super Natural Cooking de Heidi Swanson.
Hay una ardilla que todos los días se para en la ventana de mi cocina esperando que le demos algo para comer. Como mi vecino y yo le damos, viene siempre. Es más, cuando el sol da en mi ventana, se recuesta ahí a descansar.
Ah, mi vecino le da nueces, almendras pero yo un puñadito de cualquier cosa que tenga para desayunar (me refiero a granola, semillas de girasol, etc). Una vez, le di un pedazo de alfajor havana de chocolate y le encantó.
Hace tres semanas empecé a tomar una clase en mi gimnasio de un extraño híbrido que denominan zumba. Es una mezcla de aerobics con danzas del estilo salsa, cumbia, merengue, hip hop y reggaeton.
Algunos de esos ritmos me encantan y como soy pésima bailando me pareció una oportunidad única para mover el cuerpo y aprender cómo hacerlo –aunque sea con algo de gracia. A la primera clase fui súper entusiasmada. Pero me duró poco. La profesora tiene menos onda que los templetes de blogger (jeje), la música la elige ella así que es horripilante (predominan las canciones del estilo “a mover el pum, pum, pum…” o “mueve esa colita…” que se pueden escuchar una o dos veces pero a la tercera clase te queres matar) y está repleto de gente por lo que hay que hacer contorsionismo para seguir a la profesora.
A pesar de todo eso, sigo yendo. No es de masoquista pero siento que estoy ejercitando músculos que hace años tengo en reposo. Además, a cada clase llego con la esperanza de que cambie la selección de música (porque desde que empecé siempre usó el mismo compilado). To be continued.
Update
Abajo subí un video de la clase. Son unos pocos segundos porque no me animaba a filmar pero tal vez sea suficiente.
En cuanto a la música. Me parece que siempre pone la misma porque así no tiene que aprender/enseñar nuevos pasos. Por eso, y porque la profesora no parece ser muy abierta a las sugerencias, es que no le “propongo” otros temas.
En los comentarios al post anterior, “Yo” me pregunta cuál es mi ideal de San Valentín.
Mi idea de algo romántico creo que pasa por compartir una tarde en un museo, un cocktail en un bar, una caminata, cocinar algo especial para M, o simplemente mirar una película juntos (siempre solos) en casa. Es raro porque todas esas cosas seguro que para muchos también son románticas pero para el mundo del marketing no se relacionan en forma directa con la celebración amor –en este caso con San Valentín.
Parece que sólo debemos celebrar con cosas (flores, bombones, globos, ositos, joyas, cenas) que entran en el estereotipo de lo que le gusta a las mujeres. Tal vez sea mi impresión pero tengo la sensación de que otras demostraciones de amor no son válidas.
No quiero meterme en la cuestión de si es o no necesario que exista un día para festejar el amor. A mí me gusta y trato de festejarlo sin entrar en toda la cuestión comercial que lo rodea. Igual, no es fácil.
…
Este 14 de febrero hice un súper desayuno en casa para dos (con tostadas, jugo, panqueques, torta y omellete – todo casero) y después salimos a pasear por la ciudad.
Hoy es San Valentín. Muchos lo entienden como un día para expresar el amor que sienten por alguien con corazones, bombones, flores y ositos (la ciudad está tapada de esas cosas)… Aunque todo eso no me disgusta, no es esa la forma en la que a mi me gusta celebrar el amor.
Mi idea de San Valentín es diferente. Un poco con eso en mente, y otro poco porque todas las cosas raras, excéntricas, tontas y absurdas me divierten mucho, el jueves a la noche con dos amigas fuimos a un taller para escribir cartas eróticas. La idea me pareció divertidísima y si aprendía algo tanto mejor. Además, durante la clase servían cocktails especiales para la ocasión.
La verdad es que no aprendí mucho sobre redacción de cartas. La profesora –parece que es una muy conocida escritora de cuentos eróticos– resultó no ser muy buena docente, pero escuché unas historias buenísimas, me regalaron libros de cuentos eróticos, conocí un grupo de personajes rarísimos y me divertí a lo grande con mis amigas.
Cuando empecé con el blog lo hice un poco a escondidas, con un pseudónimo, para animarme a contar mis experiencias cotidianas como argentina en Nueva York. Por supuesto, el anonimato no duró mucho. Aun así intenté seguir escribiendo, pero no fue lo mismo. De a poco fui limitando lo que contaba y reduciendo la frecuencia. Hasta que al final, en noviembre pasado, abandoné.
Casi todo los días veo, escucho, leo, encuentro cosas que me encantaría compartir con mi familia y mis amigos. Cosas que, muy probablemente, no interesen –o aburran– al resto de la humanidad pero yo quiero contarle a mi gente. No sirvo para el teléfono o el skype y los emails siempre me quedan demasiado largos. Por eso, y porque me encanta escribir, decidí volver “con restricciones”. En esta ocasión, y al menos por ahora, chilisoup estará abierto solo a quienes yo invite.
Update
Intenté restringir la entrada y lectura del blog pero fue casi imposible. Sólo podían ingresar quienes tienen cuenta en wordpress y sólo después de entrar a la cuenta. Me pareció tan incómodo que decidí seguir con chilisoup apto para todo público. Pero insisto, este es un blog personal y es muy probable que lo que cuente no te interese. Si aun querés seguir leyendo, bienvenida/o.
¡Qué día! Empezó temprano con la casilla de emails, bloglines, el facebook y hasta el gtalk repleto de mensajitos electorales.
A media mañana acompañé a M a caminar un rato por el barrio para “sentir” un poco el clima electoral. Pasamos por dos escuelas, vimos las colas para votar, los promotores de camapaña repartiendo volantes, y lo que más me llamo la atención, muchos inmigrantes (latinos, asiáticos, europeos del este) votando. Emociones: ansiedad, expectativa, esperanza.
Al caer el sol fuimos con un grupo de amigos a una especie de salón de eventos o boliche donde había una fiesta demócrata. Cantidades de gente joven, linda, moderna, y “soltera en busqueda de compañía” dijo uno de mis amigos. Teníamos hambre, sed y como ya estamos todos casados fuimos a buscar un lugar más tranquilo para comer, charlar un poco y luego sí seguir el escrutinio en masa.
Cenamos en un diner por Midtown y de ahí fuimos caminando al Rockefeller Plaza o Election Plaza como lo llamaban anoche (a los costados de uno de los edificios más grandes había dos pantallas gigantes transmitiendo lo que iba sucediendo en cada estado del país y en el centro un elevador azul y otro colorado que iban subiendo de acuerdo al conteo de votos).
Bocinas, gritos de felicidad, cantos, saltos, ganó Obama.
Nos quedamos hasta que habló.
O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má! O-ba-má!
De ahí volvimos a casa en subte. El primer tren llegó repleto y no pudimos entrar. Quedamos docenas, la mayoría jóvenes -con gorros de Obama, remeras de Obama, pins de Obama, carteles de Obama-, esperando el siguiente tren. Ya en casa pienso en todo lo que se espera de él ¿podrá?
Obama gana otro estado.
Vista panorámica del “boliche”
Rockefeller Plaza (con las pantallas y los balcones/elevadores)
Para el trabajo de investigación que estoy haciendo, entre otras cosas, tengo que leer el diario argentino Clarín de hace un poco más de una década. Por momentos, aunque conozco la realidad de mi país, encuentro artículos que no dejan de sorprenderme.
También encontré cosas divertidas, como la crítica de una obra de teatro (La resistible ascensión de Arturo Ui, en la versión del Berliner Ensemble) que vi durante el Festival Internacional de Teatro en 1997 y había olvidado. Con esos eventos, Buenos Aires tiene poco que envidiarle a Nueva York. O, artículos bizarros como este de un caso en la provincia de Chaco dónde una mujer se hace pasar por varón para casarse con la mujer que amaba. Pero cuatro años es descubierto por una serie de enredos y termina en prisión por “matrimonio ilegal y falsedad ideológica”.
Pero lo que más me llama la atención son todos los asesinatos con vínculos políticos (como el de María Soledad, el de Cabezas, el de las tres chicas de Cipolletti, Río Negro) de esa época, y otras, que siguen abiertos y, lo que es peor, casi olvidados.
Varias personas me preguntaron cómo se vive la crisis financiera en Nueva York. Como escribió entretanto hace unos días, el ciudadano promedio en esta ciudad no habla de ese tema (ni de ningún otro semejante para el caso) con otras personas en la cola de un banco, con el taxista o con el almacenero como estamos acostumbrados en la Argentina. Es decir, cuando me encuentro con el portero en la puerta del edificio no hablamos de la crisis financiera pero tampoco de las elecciones o de los mellizos de Angelina Jolie y mucho menos de sus deudas hipotecarias, o de las acciones que tal vez perdió en la bolsa.
Aunque no mucho, en la universidad si se habla y percibo cierto grado de preocupación. Todavía no es algo alarmante pero como curso en una universidad pública hay temor a los recortes. Sin embargo, el tema del momento son las elecciones y a propósito de las mismas les dejó este link a un artículo que salió pubicado la semana pasada.
Ausencia
Traté de buscar alguna explicación a mi falta de actualizaciones en el blog pero no encontré ninguna que me convenza. Es cierto que estuve con mucho trabajo pero no más que otras veces y, las otras, seguí escribiendo.
Por otro lado, nuestro gran amigo G estuvo de visita (se fue anoche) así que pasé bastante tiempo afuera, recorriendo la ciudad. Pero ese tampoco es motivo para no postear. Al contrario, cuando tenemos visitas vuelvo a ser turista y me sorprendo con cosas, situaciones que ya había normalizado como ver las mujeres que van a trabajar de traje (pollera o pantalón) y zapatillas pero llevan los zapatos con taco en la cartera. Es muy divertido ver tacos que se asoman de las carteras.
Supongo que simplemente necesité unos días fuera de la blogósfera, pero ya regresé.
Este fin de semana que pasó fue bastante peculiar. El viernes nos juntamos con amigos, en su mayoría de Argentina, para ver el debate entre Obama y McCain, comer empanadas y, más importante, festejar los 6 meses del único retoño del grupo.
El debate estuvo interesante. Fue el primero de tres entre los candidatos presidenciales. El foco estuvo en temas de política internacional y seguridad nacional (también debatieron la crisis/salvataje financiero pero esa parte me la perdí). También van a debatir (una vez, el jueves) Palin y Biden, candidata y candidato a vice. Me llamó mucho la atención que mientras los candidatos hablan, en la parte inferior de la pantalla se ven tres líneas de colores que representan a cada grupo de electores (demócratas, republicanos e independientes). De acuerdo a lo que van votando la audiencia las líneas de colores van subiendo o bajando y de ese modo mostrando el grado de aceptación o rechazo a las propuestas de parte de cada grupo de electoral. Distrae bastante y mucho no se entiende.
También me sorprendió que, más allá de lo reglamentario, los candidatos no se interrumpan. Es decir, aún cuando discutían temas en forma pasional se respetó el tiempo asignado a cada uno. Esto les permitía terminar de presentar y explicar una idea y, a nosotros como audiencia, entender mejor de qué hablan.
Por lo que leí por ahí, a Obama le fue mejor aún cuando este no era su fuerte… y a pesar de que McCain, cada vez que podía, decía “es que Obama no entiende”. Ya veremos como sigue.
El sábado fuimos a un casamiento. El primero en EEUU. Comimos, bebimos, bailamos y nos divertimos muchísimo. El formato fue similar a cualquier boda argentina. Creo que lo único diferente fue la duración: 4 horas (de 8pm a 12) que me pareció justo. Igual, al finalizar la fiesta, un grupo (junto con los recien casados) fuimos a un bar cercano a seguir festejando. Esta vez también cantamos porque era un canto-bar.
[Delante de cada plato había una cajita con confites como la que se ve en la foto]
El silencio no es porque tengo mucho trabajo, lo cual es cierto. Pasa que también estoy explorando mi primer ipod.
Para mi sorpresa, lo que más capturó mi atención son los podcasts. Para quien no esté familiarizado, los podcasts son algo así como programas de audio (grabaciones) de casi cualquier cosa que una pueda escuchar en un reproductor de Mp3 luego de bajarlos de internet. Como a un blog, se puede suscribir a un podcast y recibir todas las actualizaciones. Por ejemplo, descubrí uno que produce la revista New Yorker. En este caso, durante unos 20 minutos, una persona lee un cuento o una breve historia que alguna vez salió publicado en la revista.
También encontré un podcast que reproduce un programa de radio local que me encanta. El programa -Story Corps- está los viernes en NPR (National Public Radio) y por el horario muchas veces me lo pierdo. Ya no. Story Corps trata de historias de la vida cotidiana y cualquier persona puede participar. Son conversaciones entre dos personas que se quieren o significan algo importante la una para la otra (madre hablando de su niñez con su hijo; un inmigrante contandole a un amigo como llegó a EEUU; una pareja recordando como se conoció). Son historias lindísimas, muy emotivas y, en general, fácil de entender así que también sirven para practicar inglés.
Específico sobre Nueva York, hay un podcast que produce el diario New York Times que se llama Only in New York. En este podcast un periodista relata alguna historia, nota, cuento que sólo ocurrió (o podría ocurrir) aquí. Otro sobre la ciudad que acabo de descubrir es New York Minute Show. Son datos, consejos, paseos, “tips” de un neoyorquino sobre cosas para hacer y ver en la ciudad. Muy bueno!
Hace algún tiempo tuve una discusión con otra argentina que vive acá acerca de los norteamericanos y los abrazos. El intercambio de opiniones comenzó cuando le dije que me llamaba mucho la atención que la gente acá se abraza mucho (aunque sea en forma superficial). Y, desde mi punto de vista, más que en Argentina. Según ella, todo lo contrario porque en Argentina nos abrazamos con frecuencia.
Acá, no es nada raro que al saludarte con un o una conocida, la persona a quien saludás -si es más o menos cercana- te abrace. De hecho, hace poco me di cuenta que ahora yo también abrazo más que antes y está buenísimo. No sé si conocen los manuales wiki de “How to something” (cómo hacer algo… lo que sea) están en inglés pero son muy recomendables. Explican cómo hacer o cómo se hace desde las cosas más insólitas, complejas hasta las más cotidianas y para algunas personas “obvias” – ver acá. Ayer me topé con éste que brinda un paso a paso sobre cómo abrazar.
Según el wiki hay unas cinco formas de abrazar: el abrazo familiar, el abrazo que muestra amor (tal vez pasión), el abrazo me gustás, el abrazo de amigo, el abrazo de amiga. En el sitio te dice paso a paso cómo se hace y al finalizar una serie de consejos y advertencias. Entre otras: “no confundas un abrazo de amistad con uno de pasión. Se te puede complicar”.
Hace algunas semanas se publicó un artículo sobre mujeres y medicamentos. Me enteré del tema porque se generó una discusión que, para mí, tomó un rumbo de lo más inesperado: cómo las mujeres somos tratadas por el sistema de salud durante nuestros años reproductivos.
En este artículo del New York Times (y en el podcast y todos los comentarios más abajo) publican la perspectiva de mujeres y especialistas sobre cómo, desde la medicina, nos suelen tratar como máquinas reproductoras. Es decir, el sistema de salud pone tanto énfasis en resguardar un hipotético y potencial feto que se descuida la integridad y la salud de la mujer en su totalidad.
Cuenta una especialista que para que una mujer pueda recibir la receta para determinados medicamentos debe presentar certificado de uso de métodos anticonceptivos y , todos los meses sin excpeción, presentarse en la clínica para someterse a una prueba de embarazo. Sólo ahí los o las médicas le pueden renovar la receta. No importa si nunca tuvo relaciones, si no tiene relaciones… etc.
Creo que me llamó la atención porque mi experiencia en la Argentina es completamente diferente. De hecho, en mi último viaje una médica me recetó un producto nada recomendable para embarazadas. La médica no me lo dijo, me enteré al leer el prospecto.
¿Qué opinan? ¿Les pasó algo así? ¿Creen que los/las médicas subestiman a sus pacientes?
Desde el sábado estamos con una visita; nuestro querídisimo amigo el “Colo”. Ya es la segunda vez que viene a visitarnos y nos encanta. Su destino final es a Madrid pero aprovechó la combinación de vuelos para pasar a unos días con nosotros. M y yo, súper contentos. Además, nos trajo cosas que los dos necesitamos y acá no hay en todos lados: alfajores havanna para M y sopas knorr light para mí.
Estoy cumpliendo bastante bien con mi esquema de trabajo así que, aprovechando la visita del Colo, me permití (o me “premié”) varias salidas. Fuimos con varios amigos al patio cervecero de Astoria, a comer comida mexicana por el Lower East Side y lo mejor de todo fue a un bar chiquitito y escondido en Red Hook. Fuimos con una amiga que lo frecuenta y antes de ir nos anticipó “es como las peñas de Buenos Aires pero versión Nueva York”. Tal cual. Se llama Sunny’s bar y los sábados son de Jam. Es decir, los músicos van y tocan improvisando.
Llevé la cámara así que abajo pueden ver (o escuchar porque está un poco oscuro) unos segundos de lo que experimenté:
A propósito del post anterior. Se me ocurrió una forma para cumplir con el esquema de organización que me armé: otorgarme premios.
Es decir, si cumplo con las obligaciones de cada día durante una semana, para el fin de semana puedo:
a) programar una salida con amigos
b) visitar un museo, una galería de arte y comprar afiches o pinturas (cosas para decorar la casa que me encantan)
c) después de varias semanas de cumplir, programar una escapada de fin de semana
Y así…
Tal vez suene a que son cosas que una igual las haría pero en mi caso no es así. Al no tener un horario de trabajo, muchas veces paso todo el sábado y domingo trabajando. Es decir, tiendo a “no salir”, “no programar encuentros con amigos”, etc… porque al final de la semana siento que estoy atrasada y me quedo en casa trabajando.
La primera semana de “commuting” a la universidad me dejó exhausta. Vivo lejos del campus -a unas 55 millas o 90 kilómetros- pero el problema en realidad no es la distancia sino el transporte. Para ir hasta allá tomo un tren que es lento, tiene muy poca frecuencia y es caro, pero eso ya lo conté acá.
Así, el martes tenía que estar a las 9 de la mañana pero para llegar en hora tuve que tomar un tren que sale a las 5.50am. O sea, salí de casa a las 5 y pico de la mañana y , aunque mi día terminó a las 17, por el mismo problema, llegué a mi casa las 21.45 (por todo eso el semestre pasado optaba por dormir una vez a la semana en la oficina). Algo similar me pasó el miércoles y el jueves.
Me pasé casi todo el día de hoy recuperándome de los viajes (porque no es directo directo… en el trayecto cambio una o dos veces de tren). Lo bueno es que no tengo que ir todos los días sino que, en general, tres veces a la semana. A veces, dos.
Ahora bien, salvo por los días que voy a la universidad no tengo ninguna estructura de trabajo. Es decir, tengo que cumplir con informes, entregas, trabajo de investigación pero lo hago desde mi casa y cuando quiero. Está buenísimo, es cierto. Pero no es fácil organizarse y poder llevar una vida equilibrada. Así es que ayer, durante el viaje en tren (dos horas) pensé en distintas forma para distribuir el tiempo y cumplir con todo. Me quedó bárbaro, ahora ¿cómo hago para cumplir mi esquema?
…
En otro orden de cosas: la bonaerense no deja de sorprenderme.
Hoy acá es feriado. Es el día del trabajo, que no es lo mismo que el día del trabajador y que acá no se festeja. Lo interesante de este día es que marca el fin del verano. A partir de mañana no es que baje la temperatura, aunque podría pasar, sino que los hombres ya no pueden usar saco ni zapatos blancos y casi todos los menores vuelven a la escuela.
Soy una papafrita. Me enteré que caí en una de esas trampas publicitarias con las que me viven bombardean do.
Resulta que me llegó el resumen de la tarjeta de crédito y me encuentro con un gasto de 12 dólares por una compra que supuestamente realicé el 24 de julio. Lo primero que pensé es “no puede ser”. Ese día estaba en Buenos Aires y seguro que no compré nada en USA. Después lo dudé porque suelo comprar online. Pero igual, sé que durante julio (y casi seguro junio) no compré nada.
En fin, busqué en internet el nombre del lugar y me encontré con que es una empresa que te cobra 12 dólares al mes para darte descuentos cuando hacés compras en ciertas tiendas. Por supuesto que llamé para quejarme. La persona que me atendió no me pudo ayudar. Me dijo que en algún momento debí “acordar” para que su empresa me cobre todos los meses esa módica suma de dinero a cambio de descuentos.
¿Cuándo? ¿Cómo? no me lo pudieron decir. Lo único que me dijo es que debí cliquear algún casillero cuando hacía una compra y por eso tenían mi tarjeta de crédito. Ahí mismo pedí que anulen mi “acuerdo” pero no fue tan sencillo. Tuve que entrar en un sitio web y completar un formulario (todo in English, por supuesto). La plata que me descontaron no sé si la voy a poder recuperar. Me dijeron en mi banco que tengo que escribir una carta explicando lo sucedido y tratarán de reclamar.
Este fin de semana hicimos limpieza profunda de la casa (pasar la aspiradora, trapos, ordenar, tirar papeles que no sirven…). Entre las cosas que encontré estaba un cuaderno con las notas que tomé durante las charlas de orientación que te dan en la universidad antes de empezar tu primer semestre –en mi caso fue en agosto de 2006.
Esta “orientation” consiste de varias partes donde te hablan del funcionamiento de la universidad, de la biblioteca, del seguro médico, etc. A los estudiantes extranjeros nos hablan de algunas cuestiones que a los locales no, como temas de visa, del funcionamiento del sistema educativo, la cultura local, etc. Una de las más insólitas fue la de higiene personal* de la que me acuerdo perfecto porque no lo esperaba.
En concreto, dos amables señoras se turnaron para explicaron la importancia de bañarse; de usar desodorantes; lavar la ropa con frecuencia (tanto la de verano como la de invierno) y de no olviarnos de “cover body odors” (cubrir o tapar los olores del cuerpo). Me acuerdo que una de las mujeres que dio la charla nos decía que la cantidad de propagandas y avisos de shampoo, jabón, detergente y productos de limpieza en los medios era un indicador de la importancia de la higiene en “este país”.
*Un detalle importante es que las charlas en las que participé eran para estudiantes extranjeros a punto de comenzar un master, doctorado o post-doctorado.
Ayer fui en la universidad y entre otras cosas quería aprovechar para conocer a Florencia, una chica argentina que empezó este año en el mismo programa que estoy yo y con quien hace meses venimos intercambiando emails. En un momento dado yo estaba charlando con alguien y veo que una chica me saluda sonriente.
Me acerco contenta, le doy un beso efusivo y le digo “Hola Florencia!, por fin nos conocemos”. Ella me contestaa la vez pero no llego a escuchar.
Segundos después nos miramos y nos damos cuenta de que ninguna había entendido a la otra.
En inglés me dice “pensé que eras la otra chica de Turquía que vino a estudiar sociología y todavía no nos conocemos”
No es la primera vez que me pasa algo similar con la gente de Turquía. Conozco unos pocos turcos y turcas pero todos podrían ser, por su aspecto, por la ropa, por la forma de moverse, de la Argentina (o al menos, de alguna ciudad en nuestro país).
Más tarde, la chica de Turquía me contó que yo (y Florencia) también podríamos ser verdaderas turcas.
Hace unos días decidí no visitar blogs, ni escribir en el propio, hasta no retomar con alguna actividad física. Es decir, basta de pasar toooodo el tiempo (el libre y el no libre) atornillada a la silla.
Con mucho orgullo quiero contar acá que lo logré. Volví al gimnasio. Lo mejor de todo es que me encontré con una grata sorpresa. Desde mi última visita, hace dos meses, renovaron el edificio y compraron muchísimas más máquinas – de esas para hacer ejercicios cardiovasculares. Ahora todas tienen televisor y un cable para conectar el ipod; un verdadero aliciente.
En otro orden de cosas, estoy con ganas de comprar este aparato o este otro. No es indispensable (hace dos años que no tenemos) pero me encantaría. ¿Sugerencias, ideas?
La Empresa Furacão 2000 Produções Artísticas Ltda fue condenada por la Justicia Federal al pago de una multa del valor de U$ 270.000 por el lanzamiento de la canción "Um Tapinha Não Dói" (una cachetada no duele).
La acción fue llevada a cabo por el Ministerio Público y por Themis - Asesoría Jurídica y Estudios de Género, en 2003, consideró que la canción banalizaba la violencia contra las mujeres y transmite una visión prejuiciosa, además de dividir a las mujeres en buenas o malas de acuerdo con su comportamiento sexual.
El procurador Regional de los Derechos del/a Ciudadano/a, Paulo Gilberto Cogo Leivas, afirmó en su momento que "ese tipo de músicas ofende no sólo la dignidad de las mujeres que se comportan de acuerdo con lo descrito en sus letras, también a toda y cualquier mujer, por incentivar la violencia, la vuelven justificable y reproducen el estigma de inferioridad o subordinación en relación a los hombres".
Conforme la decisión del juez substituto Adriano Vitalino dos Santos, de la 7ª Vara Federal de Porto Alegre, el valor de la multa será revertido en favor del Fondo Federal de Defensa de los Derechos de las Mujeres.