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Santa

Antón cree que Santa Claus existe. De tanto en tanto hace algún comentario preguntando sobre su próxima llegada y nosotros le reforzamos la creencia.

Uno de mis tíos (el hermano de mi papá) tiene un “aire” a Santa y Antón está convencido de que es el mismísimo que anda por la ciudad observando como se comportan los niños. Mi tío tiene la barba de Santa, una personalidad tranquila, es callado y como no lo vemos mucho, es fácil mantener la magia.

Hace unos días, nos encontramos con mi tío en una reunión familiar y Antón se le acercó y empezó a hablarle. Intrigada, también me acerqué sin que se diera cuenta para escuchar.

Y esto es lo que le decía:

“Voy al jardín. Me porto bien… dejé de usar pañales…” y otras cosas al estilo informe de conducta que no recuerdo con exactitud. Varias personas lo escucharon y se empezaron a reir pero Antón terminó de contarle todo a Santa y, serio, siguió jugando con sus primos como si nada.

Santa Richard

Mi tío el día que Antón le contaba sobre su conducta.

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Antu en vacaciones

En lo que va de 2013 Antón fue a tres escuelas o grupos de juego diferentes. A Sunflower Playhouse en Brooklyn – a donde fue desde 2011 y hasta que nos mudamos a la Argentina. A Global Garden desde que llegamos y hasta las vacaciones y las últimas dos semanas a una colonia (o “camp”) con clases de natación y juegos: Actitud Acuática.

El viernes fue el último día. Preocupado, Antón preguntó “¿a mi se me acaban todos los jardínes?”

Wow

Hoy, buscando algo entré acá y al ver la fecha del último post no pude de dejar de sorprenderme. Ya no es “mi vida en Nueva York” sino en Buenos Aires. Pero más importante que eso, Antón tiene una hermanita de seis meses: Matilda.

No sé cada cuanto escribiré pero voy a tratar de actualizar un poco el blog.

Para empezar. Unas fotos de los niños.

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Pascua en el Prospect Park

Fue hace un montón (el 8 de abril) pero estuvo tan divertido que no quiero dejar de compartir la experiencia. Resulta que varias familias del barrio se organizaron y armaron, en una zona arbolada del Prospect Park, una búsqueda de huevitos de pascua para los chicos de la zona.

La cita era a la entrada del parque entre las 10 y las 12 del mediodía (para que después la gente se quede a hacer picinic, cosa que también hicimos). Al llegar había varias personas tocando instrumentos musicales, con vestidos de conejo, y payasos con globos y burbujas.

Nosotros llegamos temprano y ya había un montón de gente así que una persona dividía a los niños y padres por grupos de edad y les asignaba un sector del parque donde harían la búsqueda. Dentro de cada grupo –de unos 10-12 chicos + padres y abuelos– algunos adultos se metían en el bosque a esconder huevos mientras que los otros tenían la función de entretener a los chicos con canciones, adivinanzas, y juegos.  Así, cuando estaban todos los huevitos escondidos, los chicos corrieron al sector del bosque designado a buscarlos.

Ah, cada familia debía traer huevos para esconder. Algunos huevos eran de chocolote, como en Argentina, pero la mayoría eran de plástico y contenían chocolates, stickers, y otros juguetitos adentro (ver foto).

Antón la pasó fantástico aunque le llevó un ratito entender qué tenía que hacer. Por suerte, muchas mamás y papás generosos lo “guiaban” como para que encuentre huevitos. No llevamos canastita pero llenó una bolsa enorme de huevos que todavía está abriendo…

Antu feliz que encontró dos huevos.


Algunos de los huevitos que juntó Antu

Bici

El fin de semana que pasó el clima estuvo divino. Como dijo un presentador del tiempo en la televisión, “con temperaturas y un sol propio de mayo”. Así que aprovechamos el buen clima y salimos a pasar tiempo al aire libre. Mati a correr. Antu y yo a andar en bici. Instalamos el asiento para bebés/niños en la parte de atrás de mi bici y, por primera vez, salí de paseo con Antu en la bicicleta. Nos encantó.

Acá unas fotos:

Tenemos un solo problema de logística –para salir con Antu en mi bici: salir y entrar de nuestro edificio. La bici entra con calzador en el ascensor y tengo que hacer varias maniobras complicadas además de sostener la puerta y vigilar que Antu no se golpee. Por ahora, solo lo logro con ayuda de Mati (u otro adulto) pero mi meta es poder hacerlo sola con Antón.

Porque amo NY

1. los desfiles

Este mes se destaca el de San Patricio pero hay desfiles de casi cualquier cosa: de Halloween (y distintos desfiles de adultos, niños y mascotas), del día de Mexico, Puerto Rico, del orgullo gay, de las sirenas. Algunos desfiles se hacen solo en Manhattan pero la mayoría también tienen sede en –o es propio de– Brooklyn y Queens.

El día del desfile la gente se desinhibe y –sin temor al ridículo– se pone sombreros de colores, se pinta la cara, el cuerpo y se viste para festejar. También decoran las casas, las ventanas, y hasta las calles.

Estoy casi segura de que muchas veces no es muy claro que se festeja (como en San Patricio) pero eso no importa. Lo importante es festejar.

Cuando vivíamos en Queens, muchos desfiles pasaban por la esquina de casa y podíamos verlos desde la terraza. Ahora los desfiles pasan por una avenida que está a unas tres cuadras de nuestro departamento pero lo intersante es que –por las características demográficas del barrio– son completamente diferentes a los que veíamos pasar en Queens.

En Queens, en especial por la zona donde nosotros vivíamos, había muchos irlandeses, gente de América Latina, India y de distintas partes de Asia. Acá en Brooklyn, en particular donde vivimos nosotros, hay muchos afro-caribeños, afro-americanos, judíos ortodoxos, y gente joven de distintos lugares que vino a estudiar y trabajar en la gran manzana. Es un barrio que se está “gentrificando“.

Y con este post empiezo la serie: me encanta NY

Teta “NOW”!

Si alguien me hubiera dicho, cuando Antón nació, que a los dos años todavía estaría tomando teta a toda hora, no lo habría creído (y habría pensado que esa persona estaba loca). Pero a semanas de cumplir dos años, acá estamos con la teta “a full”.

Sin duda, los dos lo disfrutamos mucho pero llegó el momento de comenzar el temido destete. En primer lugar porque estoy débil y siento que mi cuerpo necesita un descanso. En segundo lugar porque Antón ya es grande y  me incomoda cada vez más que pida teta en cualquier momento y lugar o me levante la ropa como exigiendo un derecho.

Hace poco, en un subte repleto de gente, empezó a gritar “teta now” “teta now” (así es como habla para casi todo) y como no accedí, el reclamo se convirtió en un llanto y gritos desgarradores que prefiero olvidar.

En este momento, toma teta 1) al despertarse, 2) antes de salir rumbo al jardín, 3) cuando vuelve a casa del jardín, 4) antes de dormir la siesta, 5) al despertar de la siesta, 6) antes de la cena, 7) antes de dormir y 8) durante la noche. Otra vez, si no lo hubiera anotado, ni yo lo creía.

No quiero hacer un corte drástico ni demasiado doloroso para ninguno de los dos pero si quiero reducir la frecuencia en forma significativa “now”. Ya lo intenté un par de veces (sin demasiada perseverancia) y no tuve éxito. Ahora decidí empezar con un método que leí en un sitio web de madres desesperadas por destetar a niños y niñas de más de 2 años.

El método consiste en ponerse limón (también leí vinagre o una mezcla de hierbas y gengibre, pero el limón me parece lo más simple) en las tetas y cuando pide decirle algo: que las tetas están lastimadas (eso uso yo); que están cansadas; que él ya es grande y por eso el gusto feo, etc, etcétera.

Hoy empiezo… ya contaré como vamos.

Actualización

Desde que escribí ese post ya pasaron unas dos semanas. Empecé el 20 de enero y Antón ahora solo toma teta durante la noche. Vamos lento pero bien.

Llevo medio limón en el bolsillo y me pongo (sin que Antón se de cuenta) cada vez que veo venir un pedido de teta . Sigue pidiendo cuando está con sueño o molesto pero junto con el limón le digo que él ya es grande, que las tetas tienen “nana” y que tienen que descansar, etc, etcétera. Se queja un poco pero está entendiendo.

Lo que me sorprendió es que ni bien empezamos, me dijo que me ponga curitas así se ponen “me or” (mejor) pronto. O sea, cuando me pide teta, me dice “u ita mami” (curita mami) y me tengo que poner curitas, jaja.

Es muy dulce. Lo de las curitas también tienen el doble efecto de que al verlas, sabe que no hay teta.