Williamsburg, en Brooklyn, es desde hace poco uno de los barrios más “trendy” (de moda) de la ciudad de Nueva York e incluso, para algunos, de los Estados Unidos. En parte se debe al éxodo en las últimas décadas del siglo pasado de los artistas, poetas, músicos que vivían en Soho y ya no podían pagar los alquileres en Manhattan. Ese grupo de bohemios de a poco abrió galerias de arte, transformó los galpones en talleres de artistas o estudios de música, pintaron murales, abrieron negocios de ropa de moda, cafés, bares, restaurantes y Williamsburg pasó a ser un barrio de artistas ultra codiciado.
Hoy, los alquileres son impagables y son los prósperos jóvenes (yuppies) profesionales quienes quieren vivir ahí. Acá y acá hay más información.
No obstante, en Williamsburg también existe una comunidad de judíos y judías hasídicas, algunas polacas y polacos y otros tantos grupos de personas de países de habla hispana. Todas las mañanas, en una de las esquinas de ese barrio se ve lo siguiente:
Son muchas mujeres, en su mayoría de América latina (aunque también unas cuantas polacas) que esperan a que alguien las contrate para trabajar por hora o día en la limpieza de casas o en fábricas a cambio de unos pocos dólares.
No es algo que me sorprenda demasiado, en Argentina también pasa, pero me perturba.
Alguien -por lo general una mujer de mayor poder adquisitivo- “radiograf’ia” a las mujeres esperando en la esquina como si fueran animales en una feria y luego se acerca a la que le gusta para ofrecerle algún trabajo que no estará sujeto a las legislaciones laborales. A medida que pasan las horas este proceso de selección se torna más duro ya que hay menos ofertas de trabajo y las mujeres -que no están organizadas, ni sindicalizadas- reciben propuestas para trabajar en muy malas condiciones y con pagos irrisorios.








Lo que contás sobre la transformación de un barrio en una zona con estilo y de moda me hizo acordar al Trastevere, en Roma, y a Chueca, en Madrid.
En cuanto a las mujeres esperando ser contratadas en una esquina, te cuento que aquí en España también es habitual, aunque con hombres. Nunca había visto la versión femenina del (triste) fenómeno.
Saludos.
Y las mujeres se presentar para trabajar con sus chicos?? veo los carritos…
trabajar sin saber el idioma o tener papeles se ha vuelto mas que dificil….y aunque no sea lo deseado…..al manos se hacen de algunos dolares por dia estas senoras…..ya que los empleadores tienen mas problemas ahora contratando gente sin papeles…..lo digo por experiencia despues de vivir 8 anios por estas tierras……de trabajar con o sin permiso……la mejor de la suerte para estas senoras y para ustedes tambien que leen a Chili
no, no da!
pense algo parecido el otro dia cuando vi una promotora. alta, divina…
Esa no fue tolenti, fui yo! es que en la compu de mama ya estan puestos sus datos y por error no me fije…. perdon!
Laura: acá también hay hombres (en muchas esquinas). La diferencia es que los hombres están un poco organizados y eso les permite “negociar” mejor y tener cierta protección ante los abusos.
Vero: las mujeres con carrito son las que están ofreciendo trabajo. Las que tienen un pañuelo en la cabeza y tapados oscuros (además del carrito) son religiosas que buscan alguien que planche o limpie sus casas.
Osea que mucha gente necesita estos servicios pero tambien se abusan de las mujeres con os precios que pagan? Ahi se ve el poder del recurso de la huelga, por ejemplo. Imaginate que por un par de dias esas mujeres no aparecieran.
El barrio hasídico parece Polonia en 1920. Todos vestidos igual, las mujeres caminando detrás de los hombres, separadas por varios metros. Es como un país distinto dentro de un barrio y sospecho que no hay otro lugar tan contrastante como ese en toda la ciudad. En Williamsburg no encontré nada destacable, la verdad. Si no me aclaraban una y otra vez que ese lugar era lo más, yo no me daba cuenta, vea.
Luciano: se abusan de las mujeres de varias formas. Les piden que hagan cosas como usar productos químicos sin guantes, limpiar pisos arrodilladas, no poder tomarse descansos… al no tener documentos para trabajar tienen miedo de protestar. Por eso, aunque técnicamente podrían hacerlo, no lo hacen. Por otra parte, la cantidad de mujeres que hay buscando trabajo es inmensa. Es decir, si unas hacen huelga, hay otras tantas que igual aceptan trabajar (porque también necesitan el dinero).
Trespa: hay mucho de snob, es verdad lo que decís.
Que horror, si no estas inserto en el sistema se abusan, te explotan te humillan es como que pendes tu condición de ser persona. Al principio uno se espanta y luego lo acepta que como algo común.
Qué triste Fer. Me recordó al negocio de la esclavitud, cuando exponían a los esclavos para ser vendidos. Sin respaldo ni garantías sociales están en una situación similar.