Ayer fui al consulado argentino en Nueva York a cambiar mi domicilio para poder votar el 28-10. Por supuesto, y previendo lo peor, antes de ir llamé varias veces (para saber qué llevar, para consultar horarios).
![]()
Tenía turno a las 9am (por teléfono me habían dicho que sólo atienden con turno… mentira). Muy a mi estilo, llegué 10 minutos antes. En la recepción me atendió un argentino de unos 25 años súper simpático que me pidió que complete un formulario. Minutos después (ya más de las 9) le entregué todo (DNI, fotos, formularios, comprobante de domicilio y “Money order”). Ahí cambió mi panorama. “Sentáte allá (me dice señalando una importante sala de espera) que la persona que se encarga de estos trámites no llegó”. ¿Por qué me pasan estas cosas?
Me siento a esperar. Leo un poco (Doméstica: Immigrant Workers Cleaning and Caring in the Shadows of Affluence) pero no me puedo concentrar. Desde la sala de espera se ve y escucha, como en algunos bancos, los escritorios de los empleados. “… te queda re bien el corte… estilo Susana Romero… siii desde los ’80 que se lo corta así.” Unos 15 minutos más tarde veo que entra una gorda horrible con cara de muuuy mala, malísima. Con toda la tranquilidad del universo se sienta a TOMAR SU CAFÉ!!!!! y charlar con sus compañeros. La miro fijo. Soy la única persona esperando. Me mira. Sabe que la estoy esperando. Al rato, me hace señas para que me acerque a su escritorio. “Mire (me trata de usted para poner distancia y marcar de forma irónica o cínica que soy una “pendeja”), tengo que completar la ficha xxxx así que me espera unos 5 minutos y la llamo.”
Obediente, volví a sentarme. Mientras, la sala se fue poblando de argentinos. Ya cerca de las 10am me llamó. Me agarró los dedos y me hizo poner las huellas digitales en un papel (relájese, relájese q
ue si no no se puede). Firmé otro papel… Listo pensé, me voy!!! Pero no. Me dice: “en un ratito (así en diminutivo) le llevo su DNI al cónsul para que lo firme y en cuanto me lo devuelva le aviso.”
El ratito duró por lo menos otros 30 ó 40 minutos. Cuando me entrega el DNI (revisé que estuviera todo en orden) le digo, “listo, ¿no? Vengo a votar en octubre”. La muy guacha, casi disfrutando, me dice “por las dudas llame una semana antes. ¿Vio como es esto? Nosotros hacemos todo como corresponde pero es posible que no aparezca en los padrones.”






Que cáncer por dios!!!
Son de terror!!!!
Hola Edu y Vero, la verdad un desastre. Después me enteré (somos pocos y nos conocemos mucho) que los empleados del consulado están de “protesta” por los miserables sueldos que reciben.
No sé… ahí sentí un poco de pena.
No, Fer, nada de pena, que sus sueldos sean bajos no justifica que te jodan a vos. Ellos merecen mejores sueldos, pero vos mereces respeto (minimo). Y esa mujer te lo falto.
Mejor ilustracion que Mafalda, imposible. Muero por ver un chiste de ella sobre esta situacion y su comentario final…
Esas cosas me sacan mal, imaginame yo hubiera estado con terrible trompa refunfuñando!!!! Me da bronca cuando los demás hacen uso del tiempo de uno!!!!!! grrrrrrrr….
Yo hace poco me vine a Colombia, quise hacer lo mismo, como a muchos argentinos me enseñaron que hay que estar dentro de la ley entonces si estoy en otro lado tengo que declararlo.
Ya van 2 veces que voy y todavía no pude.
Como me gustaría trabajar en un consulado para rascarme las bolas de la manera que lo hacen aqui!!!!!!
El consulado atiende de 9 a 11 pero cuando fui el cónsul estaba en reunión consular (¿?), le pedí que me diera un comprobante por escrito que dijera que estaba en reunión y no me atendía por eso…a los 10 minutos salió a recibirme.
Ahora leo de los bajos sueldos, yo he tenido bajos sueldos y si no laburaba me metían una patada en el toor que me moría de hambre en el aire.
Que no jodan, si son vagos son vagos y nada les da derecho a hacer perder tiempo a los demás.
Ro, Lady Magdalein y Alejo, tienen razón!
[...] a las 2 de la tarde, luego de hacer la cola, la señora de informes me dice “Ah! Pero usted tiene domicilio en el exterior… lo lamento pero no puede renovar la licencia acá.” Insistí sin éxito. Le pregunté cuáles [...]