Es cierto que la frecuencia, el precio y los guardas del Long Island Rail Road (LIRR) son bastante chotos pero el horario se cumple, adentro está calentito, muy limpito y si hay algún inconveniente tienen la delicadeza de informarte (una puede suscribirse a un servicio gratuito que te envía alertas por email para avisarte si hay algún imprevisto, demora o accidente).
Nunca vi basura ni ventanas, puertas o asientos rotos.
Además, casi siempre tengo un asiento doble para mí sola y lo mejor es que todos los vagones tienen instalados varios enchufes para conectar la computadora o cualquier otro aparato electrónico. Alguien me dijo que algunos vagones hasta tienen Internet… por ahora nunca logré conectarme pero en fin… difícil comparar con TBA (hacé clic acá).





